Razon de Ser

La izquierda revolucionaria dominicana, en sus diversas nominaciones, pero específicamente,  la que asumió y se identificó con la concepción científica del socialismo desarrollado por Carlos Marx y Federico Engels, desde la desaparición física del sátrapa dictador, Rafael Leónidas Trujillo Molina, hasta hoy, para señalar una fecha,  ha desarrollado un importante papel en el proceso de ir creando la  conciencia de clase del proletariado y sus aliados de cara a modificar  las condiciones económicas, políticas, social y cultural que contribuyeran a su emancipación.

Ese proceso de construcción propia ha pasado por diferentes etapas que le ha permitido templarse  o aniquilarse, dependiendo de los gobiernos que ha logrado instaurar la burguesía, los empleadores que sirven a la conveniencia de los intereses imperiales y sectores aldabas que le han servido de sostén.

Asimismo, de  la capacidad político-social que ha tenido la izquierda como sector  de poder para comprender cada momento y adoptar la política y el método de construcción organizativo que logre la liberación, autodeterminación del pueblo trabajador y sus aliados.

La situación que se vivió inmediatamente el  pos trujillismo  que concluye con la masacre y el fracaso del levantamiento guerrillero del movimiento  político militar-1J4-, el sector con pensamiento de izquierda y democrático podía ser justificada en los métodos de liberación e independencia que asumió, por la naturaleza de no tolerancia de los sectores capitalistas e intereses del imperio. Fue de capital importancia  la influencia  del triunfo de la revolución en la Cuba revolucionaria.

Derrocado Juan Bosch, fracasado el levantamiento militar de carácter foquita, aun esos hechos, la dirección de lo que era la izquierda representada en el 1J4, no pudo aplicar la continuidad del plan de la insurrección  militar expresado en los seis frentes que crean las condiciones para el inicio de la gesta de Abril del año 1965.

Es al margen de este proyecto político que se desencadena el hecho patrio, cuyo inicio  toma al movimiento de izquierda por sorpresa, lo mismo que  otros actores que estuvieron al frente.

El desencadenamiento y la forma como termina la guerra patria de Abril del 1965 da inicio al tercer momento de aniquilamiento de los grupos y dirigentes más comprometidos. Ellos tenían pensamiento mucho  más depurado en la concepción de construcción de una sociedad, no solo independiente, sino socialista.

Joaquín Balaguer  fue  impuesto por las botas invasoras Yanquis a partir del 1966,  el presidente  títere  juega un papel de  trascendental importancia en el destierro de los dirigentes y personas claves de la sostenibilidad de la organización, movilización, agitación y aglutinación  de los sectores. Fue  determinante, la aniquilación física de una buena parte de la máxima dirección de izquierda, antiimperialista, democrática y sectores antitrujillistas y antibalagueristas.

De los últimos 55 años, el período más sangriento fue el de los llamados  los 12 años, los cuales significaron mayor movilización, agitación y organización y esto a su vez potencializó la capacidad política de dirección de las posiciones de izquierda.

Sin embargo,  factores,  concepciones y mal conducción de la estrategia de construcción, fueron sólo algunos de los elementos que incidieron en el proceso de atomización, aunque se registran  otros elementos que iremos señalando en este trabajo y que explican la actual situación de la izquierda dominicana.

Los  12 años se caracterizaron por una agresiva política anti figura,  anti gobierno, por retorno de los exiliados, reclamación de derechos a desarrollar actividades  políticas de izquierda, socialista y comunista.

Derechos a la sindicalización, a la entrega de las tierras para los campesinos, contra la reelección balaguerista, la corrupción, la impunidad, el aniquilamiento de la juventud por su pensamiento político democrático y de izquierda, por el internacionalismo proletario y la defensa cuasi religiosa de factores de poder.

Estos sectores se identificaban con  corrientes  internacionales que a su vez seguían el pensamiento marxista, leninista,  estalinista, trotskista, maoístas, henver hoxhistas,   gadafistas,  fidelistas, ismael guzmancista, guevaristas, mariateguistas, de liberación nacional y por la libertad de los presos políticos. También se caracterizó por el uso del método político del funcionamiento de la estructura orgánica de carácter clandestina y político-militar.

Agotado ese modelo de desarrollo del capitalismo y la figura y el gobierno de Balaguer, el imperio Yanqui, los capitalistas y sus aliados, buscaron otra forma de continuar en la dirección  del Estado y para tal fin, aceptaron la configuración de un nuevo  ajedrez político con el ascenso al poder de otro sector de la propia burguesía con mayores elementos de identidad y tolerancia política. Se podía acceder a ciertas demandas que había estado impulsando el movimiento político democrático, de izquierda, liberal y antiimperialista, con el aval de que  había sido un aliado de un sector de la izquierda dominicana.

La imposibilidad de que Balaguer continuara era evidente, su régimen sanguinario y despótico, no tenía manera de justificarse. El fracaso del desembarco y fusilamiento del héroe Francisco Alberto Caamaño Deñó, profundiza la situación de crisis del régimen, el hecho que fue aprovechado por la oposición legal que representaba el PRD, a pesar de que ese partido se rajo, junto a otros sectores, incluyendo de izquierda que no apoyaron  tal acontecimiento.

Con ese fracaso político militar, la izquierda como sector, tampoco comprendió el mensaje que significaba tan trascendental acontecimiento, no solo porque desparece la figura de mayor importancia de la lucha política después de Manolo Tavares, por su rol en la recién pasada guerra de Abril, sino, por  la decisión del imperio de abortar cualquier proceso parecido a Cuba en dominicana.

A ese movimiento, los gringos habían dado un total seguimiento,  la falta de preparación y madures que tenía el pensamiento político organizativo de la izquierda fue un caldo de cultivo. Ya se ponía en evidencia su estadio de decadencia, la cual comenzó a sentirse en la dirección política de la izquierda, tuvo como síntomas más palpables  el aniquilamiento, inhabilitación, desintegración y disminución  que pesaba en ella, la cual hacia que se sumiera aun mas en el método organizativo clandestino.

El 1978 es el momento de la historia que materializa el reciclaje del sistema por un cambio de figura y crea las condiciones para continuar con la esencia  capitalistas de los medios y las relaciones de producción. También es el momento en que buena parte de los sectores de izquierda ratificaron su negatividad a participar, aun sea, apoyando la propuesta de la derecha.

Aunque se sabía que esa posición podría servir para  modificar la correlación de fuerzas y las  condiciones política a fin de colocar en mejores condiciones a dicho sector,  para desarrollar la lucha de cara a potencializar la capacidad organizativa y crear las condiciones de construcción de un poder político de clase, capaz de acceder al gobierno y dirigir el Estado.

Solo un reducido sector de la izquierda lo comprendió, pero la mayoría continúo con su tradicional y ortodoxa posición.
La situación se puso más difícil para la posición y el avance de la izquierda, debido a que  un sector importante de sus dirigentes y varias de las organizaciones, se involucraron y pactaron con la derecha, atraves del PRD, le aceptaron cargos, y en el peor de los casos, se integraron, así comenzó el proceso de dividir  los grupos.

Los otrora bastiones, pronto se iban menguando, empezó a producirse un proceso de cuestionamiento a determinados dirigentes y grupos que se identificaban con la izquierda. Se incrementó el proceso de división al interior, esta vez, la política de defensa del campo internacional jugó un papel determinante.

La incidencia en los diferentes frentes de masas  comenzó a menguarse, la penetración de la política burguesa,  división de sus organizaciones, amarillizacion de la política sindical y  la traición a los intereses de clase en la lucha sindical, además de la negociación en los sindicatos de determinados dirigentes, fue desprestigiando las posiciones de la izquierda.

Asimismo, la burocratización, el envío de cuadros  principalmente a EEUU y España  y posibilidad de quedarse en dichos lugares en actividades que nada tenían que ver con dicho mandato; la deserción de buena parte de las figuras dirigentes de los antiguos grupos de izquierda hacia el PLD o el PRD, el desinterés de antiguos militantes, amigos o simpatizantes con los grupos y la política de izquierda, formaba parte del diario vivir en las actividades, lo que sirvió de caldo de cultivo para ir desprestigiando aun más la posición y política de la corriente de izquierda.

Hubo visión coyunturalita y unilateral que comenzó a caracterizar el que hacer del movimiento de izquierda en una  actitud de no ver la política como una ciencia y guía para la  acción, la cual debe aplicarse en una realidad determinada. Esto condujo al sector al aislamiento orgánico y la desconexión e incidencia con la clase trabajadora, los campesinos y  sus  aliados en el proceso de construcción de un modelo diferente al capitalismo.

A esto se agrega el carácter utilitario que desarrollan de la lucha política por la forma unilateral del desarrollo de la misma. No saben hacer políticas en todos los terrenos y escenarios, y aun más peligroso, a demás de la división, es la introducción de pérdida de confianza y credibilidad que se ha estado acuñando en buena parte  de quienes todavía piensan en la necesidad del desarrollo de la izquierda con vocación  de poder.

El sistema capitalista dependiente que existe en el país está en un período de crisis, sobrevive con la imposición del modelo Neoliberal y solo tiene posibilidad de prolongar su vida, directamente proporcional a que no se reorganice y potencialice la exigencia de un proyecto político orgánico de izquierda con una dirección revolucionaria que sepa desarrollar la política como ciencia. Asimismo, un proyecto que sepa plantear la posición de clase de los trabajadores, campesinos, capas medias, sectores sociales y demás aliados en cada momento dado para convertirse en poder político.

En ese escenario surge el espacio Movimiento de Izquierda Revolucionaria-MIR-, cuyos integrantes están  convencidos en defender no solo la actualización de  la concepción científica del socialismo, sino en aportar un peldaño a la unidad de los sectores revolucionarios marxistas-leninistas dominicanos, de cara a ir contribuyendo a desarrollar la dirección política que habrá de conducir hacia  la emancipación y al socialismo.

Es tiempo de pueblo, es tiempo de Izquierda. La derecha ha fracasado.

Coordinación Nacional Provisional-CNP-